Estoy convencida de lo azaroso que resulta el destino, nunca hay que decir: “De esta agua no beberé”, este refrán me sirve de reflexión para narrar brevemente cómo mi profesión de comunicación y periodismo se enlazó con la docencia.
Resulta que una vez que salí de la Universidad y aprobé todas mis materias, comencé a buscar trabajo en los medios de comunicación, especialmente en la radio, ya que había adquirido una preespecialización en este rubro, y me llamaba la atención.
Realicé mi Servicio Social en lo que una vez fue el Departamento del Distrito Federal, en el área de Comunicación para ser específica en la producción de La Hora Nacional del D.F., y como era de esperarse me fascinó esto de ser reportera, sin embargo, como a todos se me terminó el periodo y pues me dijeron que “muchas gracias”. Pero que si quería seguir colaborando lo podía hacer, claro sin goce de sueldo, como a mí me gustaba este medio, decidí permanecer por un par de meses más, sin embargo, también necesitaba comer, independizarme y aportar dinero al nicho familiar, como todos.
Así que me dispuse a buscar empleo, primero en el ámbito del periodismo y al no encontrar, pues ya en lo que fuera: desde demostradora en centros comerciales hasta cajera de banco, sin embargo no encontraba nada y empezaba a deprimirme mucho.
Y así de buenas a primeras, un pariente compadecido de mi desgracia me informo que en la escuela en la que trabajaba estaban solicitando profesores para el área de comunicación y lenguaje, a lo cual le contesté que yo que iba hacer ahí si mi profesión era otra.
Pero a falta de oportunidades, me decidí y sin más ni más, me presente en el Colegio de Bachilleres y tras un proceso, nada fácil por cierto, en menos de tres días ya me encontraba frente a grupo.
En vísperas del primer día de clases, traía una presión terrible, me imaginaba frente a los adolescentes con pánico escénico y haciendo el ridículo y se me revolvía el estomago, afortunadamente no fue así, no sé de donde obtuve valor, pero al entrar con el primer grupo, demostré seguridad y confianza con los alumnos y por arte de magia descubrí mi vocación.
Poco a poco fui obteniendo logros y a lo largo de 11 años que llevo dedicándome a la docencia, he adquirido madurez, responsabilidad, capacitación en el aspecto metodológico y psicopedagógico, pero sobre todo la satisfacción de saber que con mi trabajo contribuyo en la formación y esperanza de otros.
Siendo un poco modesta, he de confesar que el logro más reconfortable y satisfactorio que he recibido, y espero seguir recibiendo en este trabajo, es el reconocimiento que semestre a semestre me hacen los alumnos al considerarme como uno de los mejores maestros de la institución, afortunadamente hasta el momento no ha pasado ningún semestre sin mención.
Finalmente, he de confesar que esto de ser profesor, no es nada fácil, se requiere de muchos requisitos tanto de capacidades como de carácter que te impulse día a día a continuar con este bendito SÍ, así que continuemos trabajando con esfuerzo y dedicación y concluyo con la siguiente frase:
“Cuando eres un educador siempre estás en el lugar apropiado a su debido tiempo. No hay horas malas para aprender”.
Betty B. Anderson
Gracias y en hora buena.
lunes, 12 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
¡Hola! Maestra María del Carmen, me parece muy interesante lo que comentas, casi la mayoría de nosotros estamos en la docencia por necesidad, pero estoy de acuerdo contigo que con el paso del tiempo nos damos cuenta que es una profesión muy bonita y placentera. Saludos.
ResponderEliminarHola María del Carmen:
ResponderEliminarSe dice que cuando no obtenemos lo que deseamos es porque viene algo mejor.
Tu historia de vida retrata bien este dicho.
¡Una de las mejores maestras!
Saludos, Ofelia
Buenas tardes colega.
ResponderEliminarTu escrito refleja una lucha constante por encontar tu lugar, la comunicación es parte de las necesidades innatas de cualquier ser vivo, así que no sólo los medios de comunicación son un espacio para aportar nuestros saberes. eN En ellos es una práctica común que tengan personas trabajando para ellos sin goce de sueldo.
Por otro lado, yo tambien entre de chiripa a dar clases y con el paso del tiempo descubrí mi lugar para ejercer la comunicación directa, constante con un sector ávido de escucharte a pesar de sus actitudes difíciles y retadoras.
Así que estamos en el lugar apropiado y con el compromiso y responsabilidad de ser mejores cada día.
Gracias Lorena
Saludos María del Carmen!
ResponderEliminarQue orgullo y satisfacción, el ver el recorrido que ha tenido que hacer para estar en donde esta, y más aun cuando se tiene el reconocimiento de sus alumnos, que a mi parecer es lo mas valioso, porque son justamente ellos, quienes son el parámetro para medir nuestro desempeño!
Felicidades y enhorabuena!